martes, 6 de julio de 2010

De Guatemala a Guatepeor. La situación docente en la FCE-UBA. 2002 – 2008.

(Este artículo puede bajarse también aquí en formato .doc)
Por Agustín Arakaki para AGD-Económicas.

Con el objetivo de profundizar la investigación respecto a la situación docente en nuestra Facultad iniciada hace 2 años, actualmente nos encontramos elaborando un nuevo documento en el cual analizamos, por un lado, el escenario vigente en julio de 2002 y, por el otro, la evolución entre ese momento y agosto de 2008 (momento al que refiere nuestro informe anterior). En este sentido, el presente artículo tendrá por fin difundir los principales resultados obtenidos en dicho estudio.

Cuadro 1: Comparación entre 2002 y 2008. Personas y cargos.

Fuente: Elaboración propia con datos del Padrón Docente. Julio 2002 – Agosto 2008.


En primer lugar, en estos años, el número de cargos registró un incremento neto del 6,8%, pasando de 4.087 a 4.363. No obstante, la expansión observada en términos de personas fue mucho mayor, alcanzando el 20,3% (lo que significó ascender de 2.862 personas a 3.442). De esta forma, en este período se produjo una disminución de la concentración de cargos por persona, lo cual probablemente tenga una incidencia sobre el número de personas ad honorem.

En términos del escalafón docente, el aumento de cargos se explica principalmente por un crecimiento considerable de los nombramientos de Ayudantes de Primera y Adjuntos (en términos netos se incrementaron en 829 y 94, respectivamente), en detrimento de los de Ayudantes de Segunda y JTP (estas categorías se redujeron, en términos netos, en 602 y 80 cargos, respectivamente). Si bien no se puede afirmar con certeza, es posible que el ascenso del número de cargos de Adjunto, en parte, esté vinculado a la necesidad de ofertar una mayor cantidad de cursos frente al aumento del número de estudiantes en nuestra facultad. También es probable que tanto el incremento de los Ayudantes de Primera como el de Adjuntos presenten algún tipo de relación con la caída del número de Ayudantes de Segunda y de JTP, como consecuencia de un proceso de ascenso en el escalafón.

En cuanto a la dedicación se observó un crecimiento (aunque con diferente intensidad) de los cargos de dedicación simple y semiexclusiva (291 y 15, respectivamente), al tiempo que prácticamente no se registraron cambios en los cargos de dedicación exclusiva. Como es esperable, esto produjo un incremento de la participación de los cargos de dedicación parcial, a costa de los otros.

Por otra parte, la mayor parte de los cargos fue designada en forma interina. Concretamente, estos registraron un crecimiento de 150; mientras que cargos regulares aumentaron en 79. Sin embargo, debido a que la participación de las designaciones por concurso en el total era realmente baja, su crecimiento resultó significativo, lo que llevó a una expansión de su participación en el total, pasando del 15,3% al 16,2% del total. La forma de designación presenta relevancia particular debido a que determina quiénes están en condiciones de votar a y ser votados como los representantes del claustro docente. En este sentido, se observa que a pesar de que se produjo un incremento neto de 580 docentes, la cantidad de electores aumentó sólo en 4, lo que reduce la representatividad de los consejeros docentes.

En términos de rentas, se registró un crecimiento de los cargos ad honorem y una caída de los rentados (los primeros aumentan en 320, mientras que los últimos disminuyen en 23). Por lo tanto, la participación de las designaciones no remuneradas pasa de 55,3% a 59,1%. En términos de personas , el movimiento se produce en el mismo sentido, pero con mayor intensidad. De esta forma, se observa un crecimiento de la cantidad de docentes que no cobran por ninguno de los cargos que ostentan, los cuales en 2002 representaban a casi la mitad del cuerpo docente, mientras que en 2008 esta proporción se incrementó hasta llegar al 62%.

En conclusión, entre julio de 2002 y agosto de 2008 se observa un deterioro de la situación, ya que se ha observado un incremento de la participación de los cargos de dedicación parcial, lo que dificulta la realización de la tarea docente; un crecimiento de los designados en forma interina, lo cual nos priva de nuestros derechos; y, finalmente, un aumento de los cargos ad honorem en detrimento de los rentados, lo cual está acompañado de un aumento del número de personas que no gozan de ningún tipo de ingreso por la labor docente desarrollada.


Nota: Consideramos como “docente rentado” a todo aquel que posea al menos un cargo remunerado, lo cual favorece a la cantidad de personas que perciben un ingreso ejercer la docencia. En este mismo sentido, cuando la cifra resulta desfavorable (como en este caso), esto agrava la situación.

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